La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero requiere una batería de acciones combinadas: mejora de la eficiencia energética, impulso de energías renovables, reducción del gasto energético, modelos alternativos de transporte y de organización social, ... y, ante la codicia y mala fe de los intereses de las grandes corporaciones, toca a las instituciones públicas y organismos internacionales tomar la batuta y coordinar los esfuerzos empezando con medidas drásticas destinadas a reducir la adicción, como impuestos disuasorios que desvíen los recursos financieros que están subvencionando la energía fósil hacia acciones alternativas.
Lo que está en juego esta vez no es la salud de los fumadores sino la vida de millones de personas. Enormes migraciones. Enormes hambrunas. Desastres inimaginables.
Y lo que está en juego, por encima de todo, es un sistema socio-económico petróleo drogodependiente y por lo tanto no se trata solo de abatir a las petroleras (que no es moco de pavo), sino de mucho, mucho más.
¿Y qué se está haciendo? La "mano invisible" ha sacado "el mercado del CO2" de la chistera.
"La mano invisible de Adam Smith tiene un pulgar verde" (Lynn Scarlett, consejera económica de G. Bush)
No a los impuestos al consumo o regulaciones anticontaminación, no a las inspecciones sin avisar y multas a los que contaminan, no a las restricciones a la libre operativa de las empresas, no a la eliminación de subvenciones públicas a la extracción, transporte, producción y consumo de petróleo. El mercado de emisiones contaminantes, vía mano invisible, mantendrá al mundo en la senda de la sostenibilidad solucionando el problema del calentamiento global.
Con Kyoto la atmósfera está a la venta
El Protocolo de Kyoto fe adoptado en 1997 y el tratado entró finalmente en funcionamiento el 16 de febrero de 2005 habiendo sido ratificado por 127 países responsables del 61% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Ha aparecido un nuevo tipo de mercadería: “el derecho a emitir una Tm. de CO2”. Y con ella una córvida fiebre compulsiva para mercadear con ella que ha sido bendecida y consagrada por los entes públicos sometidos a los intereses y al lobbying de las multinacionales en Kyoto.

